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Cómo mejorar las relaciones de pareja

Algunos expertos estiman que en la actualidad el promedio de vida de una relación es de unos once años. No obstante, conseguir prolongarlo y que discurra de forma feliz es posible si, entre otras cosas, se comparten las decisiones, se muestra afecto con frecuencia y se evitan discusiones innecesarias.

Un amor de verdad debe perdurar toda la vida. Eso es, al menos, lo que piensa el 67% de los españoles, según un estudio del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) realizado hace unos años. De hecho, el 58% afirma buscar una pareja estable porque siente la necesidad de compartir su vida con otra persona. 
Y diferentes investigaciones han puesto de manifiesto los beneficios de hacerlo. Las realizadas por John Gottman, profesor de Psicología de la Universidad de Washington (Estados Unidos), revelan que si el matrimonio es satisfactorio, aumenta la longevidad de sus componentes hasta en cuatro años porque refuerza la capacidad inmunológica. Por el contrario, un emparejamiento infeliz incrementa hasta en un 35% las probabilidades de sufrir enfermedades coronarias, hipertensión, ansiedad o depresión.

Asimismo, Stephen Nock asegura en su libro “El matrimonio en la vida de los hombres“, que los casados trabajan mejor, tienen empleos de mayor cualificación y son más caritativos. También el psicólogo Raimon Gaja menciona en su obra “Vivir en pareja” otras ventajas: proporciona compañía, ocio compartido, compañero sexual estable, consideración social, protección, estabilidad y, en el caso de estar casados, beneficios legales. 
Sin embargo, también implica algunos costes, como, por ejemplo, el aumento de las responsabilidades y cierta pérdida de independencia. Por ello, los expertos consideran que una relación es satisfactoria cuando cada uno de los miembros recibe unos refuerzos superiores a las renuncias que debe hacer para mantener la unión. 
Según un estudio de Eurobarómetro, el 86% de los españoles considera que amarse es una de las claves para mantener un emparejamiento feliz. Pero, además, hay otros principios. Descubre cuáles son:
  • Conocerse. Las parejas que tienen un detallado ‘mapa del amor’ -que almacenan la información relevante sobre el cónyuge- están mejor preparadas para enfrentarse a las dificultades. Es bueno conocer sus gustos, sueños, alegrías o si está mal para reconfortarle; recordar los eventos importantes en su vida y mantener la información al día según evolucionan sus sentimientos.

  • Cultivar el afecta y la admiración. En un 94% de los casos, las parejas que contemplan de forma positiva su historia poseen muchas probabilidades de tener un futuro feliz, según las investigaciones del psicólogo estadounidense John Gottman. evocar momentos especiales, recordar al otro lo que nos gusta de él de vez en cuando, manifestar con frecuencia la atracción y respeto que sentimos por él y ser detallistas evitará que aparezca el desprecio.
  • Mantener una vida sexual sana. Alejandra Vallejo-Nágera afirma en su libro ‘El amor no es ciego’ que es primordial no vivir la sexualidad con egoísmo, ser conscientes de la diferente respuesta sexual de la pareja y no imponerle un ritmo determinado, no mostrarse pasivo y no descuidar los aspectos que nos hacen atractivos para el otro. De hecho, según un estudio de Eurobarómetro, el 72% de los españoles piensa que estar compenetrados en este terreno es muy importante para que la pareja funcione bien.
  • Respetarse. El 93% de los españoles considera que es lo más importante para que la relación funcione. El psiquiatra Enrique Rojas habla de que conviene considerar la dignidad de la pareja en tres direcciones: palabra -controlarse y evitar términos hirientes-, obra -el 2% de las españolas se separó el pasado año por maltrato físico- y gestos -de desprecio, desafío o hastío-.
  • Compartir decisiones. Los matrimonios en los que el hombre no está dispuesto a compartir el poder con su compañera tienen un 81% de posibilidades de fracasar, según los estudios de Gottman. Y esto mismo puede aplicarse a la mujer. La clave está, por tanto, en aprender a ceder.
  • Practicar actividades placenteras. “Es muy importante reservar un espacio de tiempo dentro de las obligaciones cotidianas para pasarlo con el otro haciendo algo que a ambos les resulte agradable: quedar para comer, bailar, hacer deporte…”, cuenta la psicóloga Ángeles Sanz. Practicar estas actividades es fundamental para sentirse bien, descargar la tensión y fortalecer los lazos de amistad. Y es que, según datos de Gottman, el 70% de las personas lo considera un factor determinante.

¿Qué nos ocurre al enamorarnos?

Según los psicólogos, el enamoramiento aumenta la autoestima, la capacidad de aprendizaje e, incluso, puede potenciar nuestro sistema inmunológico

Según una encuesta realizada en Estados Unidos entre 18.000 hombres y mujeres que aseguraban haber estado enamorados alguna vez a lo largo de su vida, tan sólo se dan de tres a cuatro oportunidades de coincidir con una persona con la que podamos compatibilizar profundamente. Para los psicólogos, el proceso del enamoramiento es una respuesta adaptativa. “En contra de lo que se piensa, no variamos nuestro estilo de vida porque nos enamoremos, sino que nos enamoramos cuando estamos totalmente insatisfechos del presente y buscamos un cambio“, explica el sociólogo italiano Francesco Alberoni, que ha dedicado años a estudiar las teorías relacionadas con el amor.
Además, toda situación de cambio genera una alta dosis de estrés, y es aquí donde entra en juego la naturaleza que, a través de mecanismos biológicos, suaviza el problema. “Las sensaciones más primitivas de atracción que tenemos hacia la persona de la que nos enamoramos son transformadas por el sistema nervioso central en estímulos placenteros capaces de fortalecer nuestro sistema inmunológico y de generar una serie de sustancias químicas que, entre otras muchas cosas, nos hacen más resistentes al dolor y al estrés“, explica la psicóloga clínica Laura G. Agustín, del Centro Clavesalud de Madrid. 

El lazo más fuerte

Existen tres tipos de vínculos amorosos: los fuertes -aquellos que se establecen en la infancia entre padres, hijos y familiares allegados-, los medios -con los amigos más íntimos- y los débiles -que aparecen en las relaciones que tenemos con conocidos-“, explica Francesco Alberoni. En función de esta clasificación, aceptada por la mayoría de los psicólogos y sociólogos actuales, el enamoramiento sería la única fuerza capaz de establecer vínculos fuertes más allá de la infancia y de la propia familia. Dos personas que no se conocen de nada, al enamorarse se vuelven indispensables la una para la otra, como un hijo para sus padres o viceversa. 
Por otro lado, el psicoanálisis sostiene que nos enamoramos de alguien que nos recuerda a quien amamos durante la infancia y que el enamoramiento surge poco a poco después de satisfacer la atracción erótica que sentimos hacia determinada persona. Sin embargo, hoy en día, esta teoría está superada. “Nos apasionamos con personas afines a nosotros, porque así encontramos un apoyo a nuestra forma de ser”, explica Laura G. Agustín. Según los psicólogos, la atracción crece a medida que aumentan las opiniones y actitudes comunes.

Dar en la diana

El 67% de los españoles asegura que una relación amorosa debe perdurar toda la vida, pero en lo que no se ponen de acuerdo es en la manera en la que se enamoraron de sus respectivas parejas. El 71% de los hombres asegura que se enamoran según van conociendo a la otra persona, frente al 67% de las mujeres. Por un flechazo se enamora el 23% de los hombres y el 22% de las mujeres. El 8% de las mujeres se enamoran cuando la otra persona ha demostrado interés por ella, frente al 4% de los hombres. Y sólo un 2% de las mujeres y un 1% de los hombres lo hacen cuando oyen hablar de “él o de ella”.

Sexoadicto: causas, síntomas, tratamientos

En las últimas décadas, han aparecido nuevas adicciones vinculadas a conductas sociales consideradas normales, las cuales, en determinadas personas, se transforman en verdaderas patologías con un diagnóstico bastante complicado.7

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Las compras compulsivas y la adicción enfermiza al sexo son algunas de estas nuevas patologías que provocan en el individuo la pérdida de control sobre sus impulsos.

¿Qué es la Hipersexualidad o adicción al sexo?

La sexoadicción puede variar según las circunstancias de cada individuo, pero generalmente posee unos patrones muy parecidos: práctica de sexo anónimo, masturbación compulsiva, voyeurismo, exhibicionismo y la consumición desmedida de pornografía.

De todo lo anterior se desprende que la adicción al sexo conlleva una serie de trastornos, interfiere en la vida familiar y laboral y en otras palabras, interfiere en toda la vida relacional de un sujeto. El sexo se convierte en el principio organizador de toda su existencia.
Se trata de un comportamiento sexual autodestructivo, similar al alcoholismo o a la adicción a las drogas.

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